Relaciones Interpersonales
I N T R O D U C C I Ó N
VISIÓN CCN es:
“Predicar el Evangelio del Reino para ganar personas para Jesucristo, formar discípulos para enviarlos a predicar a fin de transformar la ciudad, la nación y el mundo con el mensaje del evangelio”
¿De qué estamos hablando? ¿De Relaciones Interpersonales o de Discipulado?
Miremos por unos momentos Mateo 28:19 “Por tanto, id, y hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre del Hijo, y del Espíritu Santo”.
A través de este versículo pareciera que Jesús nos dice “anda, relaciónate con gente y en la relación produce seguidores (discípulos), enséñales a relacionarse con gente; y que esa gente se convierta también en sus seguidores, todo esto para transformar naciones”.
Ahora bien, la Visión CCN y las relaciones interpersonales van juntas, no podemos divorciar la visión de la interacción entre las personas, porque para ejecutar o hacer realidad la Visión es necesario aprender a relacionarnos con la gente, independientemente de su punto de vista religioso, cultural e ideológico.
La Visión nos lleva a relacionarnos con personas que creen en lo que creemos, pero también con aquellas que están ajenas a lo que nosotros profesamos. Si queremos discipular naciones debemos aprender lo que ellos piensan y para eso debemos necesariamente relacionarnos con ellos, la iglesia por años rompió los puentes de comunicación con el resto del mundo, incluyendo sus propias familias.
(Mat. 4:19) “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Es como si Jesús nos dijera: “ven conmigo y te enseñaré a
relacionarte con los hombres”; porque para pescar hombres, tenemos que saber relacionarnos con ellos.
En el libro “Una Iglesia con Propósito” Rick Warren dice lo siguiente: “Para atrapar peces es de gran ayuda comprender sus hábitos, sus preferencias y sus esquemas de alimentación. A ciertos peces les gusta el agua serena y a otros les gusta nadar en ríos turbulentos. Algunos peces andan por el fondo y a otros les gusta esconderse entre las rocas. Para pescar con éxito es necesario tener la habilidad de aprender a pensar como pez.
A menudo Jesús sabía lo que pensaban los incrédulos (véase Mateo 9:4 “ 4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones” ; Marcos 2:8 ” Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?” ; Lucas 5:22 “ Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ” ; Lucas 9:47 “ Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí, ” Lucas 11:17 “Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae” ). Su trato con la gente era efectivo porque los comprendía y era capaz de derribar las barreras mentales que ellos erigían.
Col. 4:5 dice: “Andar sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.” Para ganar a los incrédulos debemos aprender lo que ellos piensan.
El problema es que cuanto más tiempo tenemos de creyentes, más nos cuesta pensar como incrédulo. Como yo he sido cristiano casi toda mi vida, pienso como un cristiano. Normalmente no pienso como un incrédulo. Lo que es peor aún, tiendo a pensar como un pastor, y eso todavía está más lejos de la manera de pensar de un incrédulo. Debo cambiar intencionalmente ciertos patrones mentales cuando procuro relacionarme con personas que no son cristianas.
Ahora cuando hablamos de pensar como los incrédulos, no significa pensar para hacer lo malo, sino para conocerlos y poderlos ganar para el Reino. El Apóstol Raúl Ávila siempre nos dice que dejemos de pensar como evangélicos, y pensemos como gente de Reino, eso significa sin barreras de comunicación con otros, que podamos ser normales en la forma de comunicarnos con las demás personas.
En el Reino y como gente del Reino las relaciones entre personas o las relaciones interpersonales tienen un propósito, fueron dadas por Dios con propósito , consumar el señorío de Dios sobre la tierra.
(Gén. 1: 27,28) “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Y les bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”
Hay estudios empíricos y análisis psicológicos, que sugieren que un individuo no puede funcionar de manera eficaz sin vínculos profundos con otras personas. Unos lazos constantes, significativos y seguros son esenciales si no queremos arriesgarnos a perder nuestra humanidad.
El éxito en desarrollar la Visión , depende mayormente de cómo nos relacionamos con las personas que están a nuestro alrededor. Entonces es necesario evaluar como son nuestras relaciones y determinar realizar los cambios necesarios, que nos permitan madurar las relaciones con los demás.
El objetivo de esta materia es aprender a vernos a nosotros mismos, en la forma como nos relacionamos primeramente con Dios, luego con nosotros mismos y después con las demás personas, para poder ser efectivos y eficaces en el propósito que tenemos como personas.
“Vernos a nosotros mismos” significa que logremos, internalizar esta materia, no solo en nuestro intelecto sino en nuestro espíritu, que la palabra pueda revelarse y que pueda producir los cambios que cada uno de nosotros requiera.
Para producir cambios en otros YO primero debo cambiar, esto no es un proceso fácil porque es batallar con nosotros mismos y vencer.
Charles R. Swindoll en su libro “Baje La Guardia ” dice lo siguiente:
“La naturaleza de la bestia que todos llevamos dentro es resistirse a cambiar. Lo conocido tira de nosotros y nos restringe como un imán. La mayoría de los individuos elegirían quedarse como están y sufrir, a arriesgarse al cambio y encontrar alivio. Esto es especialmente cierto cuando el futuro parece amenazador. Ya que somos criaturas de costumbres, muchos preferirían fruncir el ceño ante la calamidad presente que sonreír a la insegura aventura del mañana.”
Con esta materia también queremos lograr que se despierte el interés de colocar o construir puentes de comunicación con el mundo, que podamos establecer relaciones interpersonales tan fuertes y maduras con ellos que nos permita cumplir Mateo 28:19 “ Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” ; que es cumplir con la Visión del cuerpo de Cristo.
Cuando hablamos de cambios, es importante lograr que nos quitemos las caretas que casi siempre nos ponemos al relacionarnos.
Bien “Que todo el mundo se quite la careta.”
Hay veces que quisiera levantarme y hacer ese anuncio. Como puede comprender, jamás lo he hecho; pero de veras me he visto tentado a ello. ¿Se imagina usted la reacción que se produciría?
Sería algo aterrador para la mayoría de la gente; de un modo especial para los que han aprendido que la supervivencia resulta mucho más fácil detrás de una mascara.
Si lleva usted una máscara de tipo duro, no tiene que preocuparse de admitir lo débil y asustado que se siente en realidad; y cuando mantiene en su sitio la máscara de “santo” no necesita jamás inquietarse de que la gente se pregunte si forcejea o no con la espiritualidad. Además, la careta de “persona segura de si misma porque lo tiene todo bien atado” es útil si se enfrenta a cosas tales como preguntas difíciles, confesiones vulnerables o conversaciones francas. Otro frente habitual es el de la máscara del “individuo capaz de soportar tanta dificultad y tensión”. No se derraman lágrimas; ni siquiera se revela un entrecejo fruncido o una señal de perplejidad. Dicha máscara ayuda cuando uno se ve rodeado de gente “súper espiritual” a quienes impresionan las respuestas como: “OH, me encuentro bien”, o “Estoy sencillamente reclamando la victoria”, acompañadas de párpados a media asta y una sonrisa amable apropiada. Hay incluso caretas de “intelectual erudito” que lo protegen a uno de tener que enfrentarse al lado práctico y más substancial de la cuestión.
El único problema importante en este juego de las caretas es que no es real; y por lo tanto nos obliga a deslizarnos antes que relacionarnos . Dicho juego promueve una actitud engañosa y de querer producir una buena impresión, en lugar de un realismo sincero que alivia y libera. Lo peor es que al esconder la verdad detrás de una apariencia falaz altamente pulida, nos volvemos solitarios en vez de ser comprendidos y amados por lo que somos. Pero lo más trágico de todo es cuanto más largo es el período que practicamos este juego, tanto mejor lo dominamos….y tanto más dolor, ira, inseguridad y pesar, todas esas emociones naturales y normales que dudamos en admitir y que sin embargo demuestran que somos únicamente seres humanos.” Charles R. Swindoll “Baje La Guardia.”
Las caretas significan falta de sinceridad en una relación, queramos o no las personas perciben las caretas y esto produce distanciamiento en las relaciones. Cuando tenemos una buena relación con nosotros mismos no existen caretas, ya que nos sentimos seguros al relacionarnos con otros, no nos afecta lo que crean de nosotros, porque hay seguridad en lo que somos.
En cuanto a las relaciones interpersonales en el proceso de la visión CCN, podemos apreciar tres fases.
Antes de la conversión
El interactuar con personas ajenas a nuestros círculos. (Iglesia)
¿Cómo interactuamos o establecemos relaciones con ellos?
Podemos relacionarnos en primer lugar por actividades evangelisticas ya programadas por nosotros, o bien por hechos casuales (encuentros casuales, en la calle, en el trabajo, en la universidad, en el colegio, otros), por personas que asisten a las reuniones en nuestras congregaciones entre otros. (Entorno social).
Célula de Crecimiento
Una vez que han sido captadas, es nuestra responsabilidad de enseñar a los otros la forma como deben relacionarse con las personas que están en su entorno (cónyuges, hijos, padres, amigos, compañeros de trabajo, de estudios, vecinos, con la comunidad en sí); siempre para insertarlos en la Visión.
Célula de Discipulado
Permanencia de las relaciones en la vida discipular; La visión es para toda la vida por lo tanto las relaciones deben ser fuertes, maduras, sanas y duraderas. (Discipulado).
Todo esto no lo podemos lograr si primeramente no logramos tener un equilibrio en las relaciones que tenemos como discípulo, como hijo, como esposo(a), como padre, como vecino, como venezolano.
Por eso te invitamos a tener un encuentro contigo mismo a través de todas estas lecciones, no la recibas para analizar a otro, internalísalas primeramente tu, y permite que el Espíritu Santo pueda revelarte un nivel mayor en RELACIONES INTERPERSONALES QUE TENGAN PROPÓSITO EN EL REINO.
RECUERDA “GANAR PERSONAS Y EDIFICAR EL CUERPO” (No podemos edificar si no somos edificados primero).
Juan 17:21 “Para que todos sean uno; como tú, oh padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.
Nuestro mayor desafió es GENTE y como traerla a participar de la vida del Reino, es nuestra Misión. Aprender a relacionarnos es la clave, socializarnos con la gente es imperativo para el crecimiento.
“Cuando Dios quiere bendecirte pone a una persona en tu vida”
[extracto de la introducción de la Matéria]
I N D I C E
TEMA 1. CONCEPTOS BASICOS
Definiciones
Algunos aspectos a considerar en las relaciones interpersonales
Síntomas de una mala relación
Cómo Restaurar relaciones que están dañadas
La comunicación una herramienta vital para unas buenas relaciones interpersonales.
TEMA 2. COMO CULTIVAR RELACIONES SANAS.
Características de las relaciones interpersonales
Elementos necesarios para mantener relaciones sanas.
La importancia de la honra, valor, respeto y honor en las personas.
TEMA 3. PRINCIPIOS PARA BUENAS RELACIONES INTERPERSONALES.
La relación del hombre con Dios.
La relación del hombre consigo mismo.
Encuentre en propósito de Dios en todas las cosas
TEMA 4. VIDA DE CUERPO EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES.
Aspectos generales
Principios de vida de cuerpo en las relaciones interpersonales. |