Con una extraordinaria aplicación del contenido de Deuteronomio 20:1-7 que habla de las leyes para ir a la guerra, el Apóstol Raúl Ávila le dio comienzo este miércoles a la anunciada y muy esperada conferencia de familia que se desarrolló bajo el lema “Poseyendo tu casa y tu linaje”. Lamentablemente, por razones de tiempo para la preparación de esta Anunciadora, no podemos hacer referencia a las otras exposiciones dadas por los Apóstoles Márquez, Lucas y Ana María, por el Apóstol Ángel Negro y por nuestras pastores Apostólicos Hernán y María Antonieta Cedeño, además de lo expuesto por nuestra Apóstol Elba de Ávila.
En su arenga, el Apóstol Raúl resaltó el gran valor que Dios le da a nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestra casa y nuestra fuente de provisión; ya que dio mandamiento para que no fueran a la guerra los que acababan de adquirir casa y todavía no la habían habitado por cuanto ellos tenían derecho de estrenarla y disfrutarla por un tiempo; de igual manera, aquellos que habían plantado viñas (en nuestro caso, aquellos que han comenzado un negocio) y todavía no estaban comiendo de ella o recogiendo su fruto, eran exceptuados de ir a la guerra hasta que la pusieran a producir para garantizar el sustento y bienestar de la familia. Tampoco tenían obligación de entrar en batallas los que acababan de formar un hogar, que recién se habían casado, por cuanto el Señor esperaba que ese matrimonio se consolidara y ambos disfrutaran del placer de estar juntos y de entregarse el uno al otro y gozar de los deleites del matrimonio como base fundamental de un hogar sólido y feliz. Estimado hermano, si así valoriza Dios a la familia y a sus bienes, cuanto más nosotros que somos los que al tener una familia sólida, con un hogar bien formado, con bases fuertes, profundas, bien arraigadas, disfrutaremos de abundante bienestar... Ver Más