5.- Cinco pasos para que todos
se involucren en el ministerio de sanidad divina.
(Estos pasos fueron enseñados durante muchos años por John Wimbert)
5.1.- Primer Paso: Entrevistar a la persona necesitada:
5.1.1. Hacer preguntas claves como estas:
1.- ¿Cuando comenzó el problema?
2.- ¿Ha tratado alguna vez este problema?
3.- ¿Alguien lo ha ayudado antes?
4.- ¿Sabe cual es la causa de esta enfermedad o dolor?
5.- ¿Cree que algún pecado en sus relaciones contribuyen a ella?
6.- ¿Que cambios ocurrirán en su vida cuando sea sanado(a)?
5.1.2.- Además de oír a la persona, aprenda a oír la voz del Espíritu Santo.
- Palabra de ciencia puede venir por ti o por la propia persona enferma.
- Palabra de ciencia puede venir en forma de cuadros mentales.
- Palabra de ciencia puede venir por palabras o frases.
- Oír con diligencia al paciente contribuye a su recuperación.
- Oír atentamente es una forma indistinguible de amar y de manifestar el amor sano.
- Los que ministran a los enfermos deben ser personas dignas de confianza.
- Recuerde que usted no es médico, sino una persona con la compasión, el poder y amor de Dios para ministrarlo a alguien que lo necesite.
La información es lo que nos lleva el segundo paso:
5.2.- Segundo Paso: Escoger una estrategia de oración:
5.2.1.-Los síntomas de una enfermedad física o perturbación mental se deben
muchísimas veces a causas espirituales, afectivas y de relaciones que al
principio no son evidentes.
5.2.2.- La Biblia trata de la relación, alma y cuerpo (Salmo 62; Salmo 31:10; Salmo
38:3; Proverbios 3:5-8; Proverbios 14:30; Proverbios 17:22)
5.2.3.- Aprender a perdonar es muchas veces la llave para la restauración y la salud.
5.2.4.-Otras enfermedades físicas y emocionales puede deberse a la acción
demoníaca (Lucas 13:10-17)
- Por eso es necesario la guía del Espíritu Santo para orar con estrategias divinas para ser específicos, esto te lleva al tercer paso:
5.3.- Tercer Paso: Orar por resultados específicos:
5.3.1.- Es importante orar por resultados específicos mesurable, por ejemplo,
cuando oramos por el dolor debemos confirmar el aumento o la disminución
del dolor.
5.3.2.- Orar por resultados específicos, exige que insistamos por cosas observables
y mesurables. Porque buscamos la reacción franca en una información exacta.
5.3.3- Cuando se ora por pacientes cristianos, a menudo se ejerce sobre ellos una
presión implícita o explicita, para que informen una mejoría cuando no ha
habido ninguna.
5.3.4.-Hay peligro de que se malogre el ministerio de los que oran, por buscar
resultado por presión, ministerio que nunca puede ser eficaz si se obtienen
resultados ineficaces.
5.3.5.- Otro peligro al que se exponen los que oran por los enfermos cuando
reciben una información inexacta, es el de no recurrir a la ayuda espiritual o
médica para que haya una verdadera sanidad.
5.3.6.-En el ministerio de sanidad de Jesucristo, tenemos un ejemplo de lo que es
la información exacta que puedan darnos las personas por las que oramos
(Marcos 8:22-26).
5.3.7.- Al orar por resultados específicos debemos esperar que algo suceda.
5.3.8.- Lo peor que puede suceder cuando oramos amorosamente por alguien es
que no suceda nada.
5.4.- Cuarto Paso: Evaluar los resultados.
5.4.1.- Después de un tiempo de oír y de orar, tenemos que analizar claramente lo
que ha sucedido.
5.4.2.- Es necesario hacer una evaluación rigurosa y honrada de los resultados de
nuestra oración o ésta nunca será completa.
5.5.- Quinto Paso: Dar consejo después de la oración:
5.5.1.-Los que se enferman a causa de una preocupación, no se recuperan como es
debido si siguen preocupados.
5.5.2.- Ciertas enfermedades se deben a algún pecado específico, y en esos casos no
podemos observar que la sanidad sea notable o permanente a menos que el paciente se arrepienta.
5.5.3.- La necesidad de dar consejo después de la oración es imprescindible en
los casos de liberación (Mateo 12:43-45)
5.5.4.-Otro Consejo que se le puede dar a la persona sanada es que siga orando y que
se cuide de no volver a incurrir en los hechos que le pudieron llevar a la
enfermedad problema. (“Vete y no peques más”. Juan 5:14; 8:11)
5.5.5.- APRENDER PRACTICANDO.
El ejercicio de la fé.
Atentamente:
Ap. Raúl Ávila
CCN – Ccs. Vzla.
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