LA TORMENTA

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“…..De repente, se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca. Pero Jesús estaba dormido, los discípulos fueron a despertarlo,  ¡Señor- gritaron-, sálvanos que nos vamos ahogar!, Hombres de poca fe –les contestó, ¿Por qué tienen tanto miedo?, Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo….” (Mateo 8:24-26 NVI).

En la vida matrimonial en ocasiones pueden presentarse momentos difíciles en los que pareciera que estamos en medio de una gran tormenta, no logramos ver los destellos de una claridad absoluta  mientras esperamos que la tempestad finalice, el silencio pareciera que es nuestro mayor aliado, pero los tiempos de silencio no son fáciles, son difíciles, aunque muy necesarios. En ellos  Dios tratará cosas simples o complicadas que desea romper o formar dentro de nuestro matrimonio, es como que  nos estuviera diciendo: ¡Manténganse dentro de la tormenta, no huyan de ella, los estoy formando!

Y quizás nos detengamos a pensar o a dudar ¿Cómo podemos ser formados en la crisis y la dificultad?, ¿no sería más fácil que alguien nos pueda ayudar a salir de la tempestad?  Tal vez sería mucho más fácil así, pero la realidad es que nadie más que nosotros mismos podemos enfrentar los vientos que soplan en esa tempestad; otros podrían ver la tormenta, pero no sentir lo que dentro de ella se vive. Es por eso que cuando a través de las tormentas  comiences a sentir presión, ésta comenzará a revelar lo que realmente está en ti, lo que está en ambos, es allí donde  tendrán que aplicar la palabra aprendida y por más fuerte que pareciera la tormenta y piensen que están solos, recuerda que Jesús en medio de la crisis les traerá paz, esto significa que aunque las nubes se vean muy oscuras, los rayos de luz las penetrarán y la calma llegará.

Pero antes que la calma llegue, debes enfrentar la  tormenta, no te dejes atrapar por el temor ni la desesperanza, debes activar tu fe, y declarar y confesar la palabra de Dios sobre toda circunstancia, recuerda que al que cree, todo le es posible.

Todos hemos estado en tormentas, pero nada impedirá que lleguemos a donde Dios como matrimonios nos quiere llevar y aunque pareciera que Jesús ha estado dormido, está esperando que vayamos a Él con fe y no con temor, para mostrarnos un enfoque diferente de las tormentas donde experimentaremos su autoridad y su paz. (Juan 14: 27 NVI)

Por eso cuando en nuestro matrimonio pareciera que va a llover, no pasemos por ingenuos y más bien  estemos preparados para hacer lo que debemos hacer y pongamos nuestra mirada en Jesús, El nos ayudará a caminar en medio de la tempestad. (Hebreo 12:2).

Tus oraciones no caen en saco roto, están siendo recogidas por Dios y serán derramadas en tu Matrimonio.

CCN JUVENIL Matrimonios Jóvenes

2012-06-08