Jn.4:35 “alzad vuestros ojos y mirad los campos porque ya están blancos para la siega”.
Pero el tiempo de cosecha es un tiempo de vida o muerte, porque se recoge juntamente el trigo con la cizaña por eso el proceso de cernir, separar y limpiar el trigo era vital ya que la cizaña podía producir muerte. Entonces si ya la cosecha está lista, “la clave está esta en los cosechadores”.
La clave está en mantener el curso, el enfoque, la dirección correcta en la gran cosecha.
2 Sam.4: 1-12 relata la historia de Is-boset, “la portera de la casa había estado limpiando el trigo, pero se durmió” de manera que entraron Recab y Baana y lo mataron y le cortaron la cabeza:
- Es muy peligroso quedarse dormido en tiempos de cosecha.
- La muerte estará asechando buscando cortar la cabeza, que significa, la dirección clara, el propósito, la visión.
- Es clave entender que en tiempos de cosecha lo se puede caer en irresponsabilidades al cosechar, hay que vigilar.
¿Cómo mantenernos enfocados para la gran cosecha? ¿Cómo mantenernos en acción?
- Filp. 3:12-15 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
- Heb.12:1-2 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Al leer estos dos textos encontramos claves que nos ayudarán a mantenernos enfocados en la gran cosecha.
Clave No.1
Olvidando lo que queda atrás:
Aunque parece muy sencillo y quizás muy repetido es imposible avanzar hacia una meta y mantener un curso si aún hay algún lazo con el pasado, ¡si aún el pasado está muy presente!, el escritor de los hebreos lo llama pesos y pecados que asedian que aún están muy presentes.
Muchos tenemos historias de fracasos, frustraciones con gente y aún con la visión, metas no cumplidas, temores que antes nos dominaron, quizás éramos débiles ante las circunstancias, un pasado no muy alentador lleno de pecados y conductas extraviadas.
Pablo le decía a Timoteo en 2 Tim. 1:6-9, un joven de 17 años que tenía que seguir una gran visión que le había sido entregada que recordara que el llamamiento para esta gran obra vino de parte de Dios y no mirando sus obras sino viendo un propósito eterno desde antes de los siglos.
Para olvidar lo que queda atrás es necesario entender que:
- No somos un accidente en el Reino o fruto de una casualidad,
- Somos el propósito de Dios en la tierra y nos hemos encontrado con él,
- Hemos sido llamados para esta gran obra de parte de Dios,
- Y él no miró nuestras obras sino el propósito que habla por nosotros.
El llamamiento de Jeremías nos deja una gran enseñanza:
Jer. 1:4-12
¡Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
- El llamamiento de Dios era desde su propósito eterno, sin embargo, Jeremías no lo entendió y le respondió en una condición inferior al llamado “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño”
- Dios tuvo que reorientarlo, sacarlo de una circunstancia del pasado, una vida de temor, de menosprecio e inferioridad y llevarlo a un rompimiento total con su pasado.
- Cuando Dios le preguntó otra vez ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra, Jeremías vio la visión de Dios, vio frutos, vio resultados, vio posibilidades, vio respuestas, se encontró en una nueva dimensión de revelación.
- No se puede ver lo que Dios esta viendo si aún estamos mirando nuestro futuro desde el pasado, Dios esta viendo multitudes, gente, naciones, pueblos enteros en avivamiento y salvación.
- La pregunta clave es desde donde estas sentado viendo desde el pasado o desde Cristo como tu presente y ahora: si estas en Cristo, ¡todo lo puedes!, ¡ves los campos listos!, ¡comes la voluntad del padre!, ¡trabajas con la conciencia de trabajo consumado!.
- Is. 10:27 “Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su yugo de tu cerviz y el yugo se pudrirá a causa de la unción”, Jesús llevó nuestras cargas, nuestras enfermedades, nuestros pesos, para que el único peso que llevemos sea el de la visión, ¡todos los demás los llevó Jesús”
- No somos fruto de circunstancias sino de una visión, nacimos para llevar el peso de la visión.
Si queremos avanzar hacia la gran cosecha es tiempo de renunciar, de dejar puertas cerradas, callar la voz del pasado y decirlo no a conductas que nos arrastraron, una cosa hacer, olvidar lo que queda atrás y proseguir, avanzar mirando siempre lo que está adelante, nos espera lo mejor, ¡está adelante!
Clave No.2
Somos precursores:
Somos parte de un todo, Heb.12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos”, generaciones que nos antecedieron,
- No somos pioneros
- Somos precursores, gente que continúa el curso, que sigue el curso.
- Hoy nos toca recoger una cosecha que fue deseada, preparada y anhelada generacionalmente.
- Debemos quitar de nuestra mente el sentido de soledad en la carrera
- Hay una nube de testigos que nos aplauden y nos animan, son los martires, los que doblaban rodillas y caminaban llevando la preciosa semilla, los que fueron rechazados y vituperados, los que dieron sus vidas para que la palabra corriera, los que sabían que nunca lo recibirían, los héroes anónimos de hebreos 11:13 “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando, lo miraron, lo creyeron, lo saludaron y lo confesaban y conforme a esta fe murieron, pero la visión continuaba.
- Esta cosecha no llegó por casualidad, ni somos un punto aislado en la gran historia, fue preparada por oraciones, por pactos, por vidas entregadas.
- Generaciones vieron este tiempo de cosecha y se gozaban al verlo aunque no lo disfrutaron. Jn.4:36 “para que el que siembra goce juntamente con el que siega”, cuando recogemos la gran cosecha hay un gozo multigeneracional que se desata.
- Cada vez que recogemos el fruto hay una canción que se entona generacionalmente, el cántico de las generaciones pasadas, hay un ¡aleluya! en el ambiente, el cántico que mantuvo viva la esperanza por este tiempo, hay una carga generacional en esta cosecha.
Clave No. 3
Caminar en el poder del Esfuerzo.
Salm. 31:24 “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón”.
Neh. 2:18 “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y
así mismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y
edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.”
- Caminar en el poder del esfuerzo es caminar en el poder del Espíritu
- Esfuerzo viene de la palabra Dunamis, fuerza milagrosa, capacidad y poder, potencia, ímpetu más allá de lo natural, es milagroso en si mismo
- Cuando avanzamos más allá de nuestras fuerzas y habilidades naturales entonces entramos en el campo de lo divino y sobrenatural.
- Si queremos mantenernos en curso para la gran cosecha debemos ir una milla más, intentarlo una vez más, poner espíritu, mente y cuerpo en la obra, esforzarnos en la oración, en el dar, en el llamar.
Cuando vemos la historia de Gedeón Jue. 6, nos encontramos a un hombre en tiempo de cosecha y bajo una gran oposición.
Jue. 6 3-6 “Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián”
Sin embargo Gedeón “estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas”, por eso el ángel de Jehová se le apareció y le dijo: “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”.
- El poder del esfuerzo hará que los ángeles se detengan para ayudarte.
- El esfuerzo llamará los recursos divinos a tu favor, Dios te llamará para una gran obra “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
- La gente esforzada y valiente, son los que Dios comisiona para la gran obra.
- Si queremos mantener el curso para la gran obra es tiempo de ser esforzado y activar los ángeles y todos los recursos del cielo a nuestro favor.
- Esforcémonos de tal manera que Dios tenga que enviar refuerzos divinos para ayudarnos.
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