“Un peso de amor”

Gira de diez días

Saludos a todos,

Estoy volando bien alto. Acabo de culminar una gira de diez días que me llevó desde el set de TV del Dr. Phil en Hollywood, California (espero que hayan disfrutado del show), hasta la conferencia de la Pastora Paula en Tampa, Florida (que estuvo fenomenal). Luego fui hacia Trinidad, donde ministré en un estadio de fútbol al aire libre. Aunque estaba lleno hasta la mitad (realmente era enorme), había 19000 personas o más. ¡Fue un gran evento que guió a miles de personas hacia Cristo! El Pastor Carl Meade, quién promovió esta reunión, se sintió muy complacido con estos resultados. En cuanto a mi, ¡amo mucho a la gente de Trinidad y Tobago y la invitación de volver a adorar con ellos! Ambas reuniones fueron increíbles y bendijeron mi corazón. Pero fue la siguiente la que inspiró las palabras de este blog.

Déjeme explicarle. Luego de semanas, el tramo final de nuestro viaje fue en Venezuela, donde prediqué en tres oportunidades antes de regresar a casa. Aunque tuvimos algunos problemas para obtener los permisos para aterrizar con nuestro avión y Venezuela aún no había aprobado nuestras visas para entrar en el país. ¡La Embajada Americana, en la que tanto confiamos a la hora de viajar por las naciones, fue delicada (por decir lo menos) acerca de alentar nuestro viaje, mientras la prensa Americana estaba repleta de noticias acerca de un conflicto creciente entre Venezuela y Colombia! Por si esto fuera poco, la Casa Blanca emitió una declaración a través de la cual Venezuela se agregaría a la lista de países sospechosos de esconder terroristas y la respuesta reciente del Presidente Chávez a estas acusaciones parecía poco alentadora.

Digo esto sólo para que pueda ver contra qué estábamos peleando. No pretendo conocer qué debería hacer el Gobierno de Venezuela ni lo concerniente a ambos países.

Tres veces me dijeron que cancelara la reunión y no viajara porque no sabía dónde me estaba metiendo. Por otro lado, ¡tampoco les dije que no conocía a mi anfitrión, el Apóstol Raúl Ávila!  Finalmente obtuvimos las visas dos días antes de arribar y en el último minuto recibimos los permisos para aterrizar. Decidí continuar el viaje con renuencia. Atrapado por los sentimientos enfermizos que existen entre nuestros países y por la advertencia seria de la Embajada Americana, ante quienes siempre recurro por información ¡Estaba realmente preocupado! Originalmente pensé llevar a mi hijo de trece años porque se encuentra de vacaciones, pero involucrarlo en una situación como esta estaba fuera de toda consideración. Como no estaba seguro de los resultados, decidí que estaría más seguro en casa. 

¿Por qué viajé de todas formas? Me alegra que lo pregunte. Guardé el sentimiento de incitación del Espíritu Santo que pasó por encima de mi sentido común y me dijo: “¡Debes ir de todas formas!”. Obedecí, pero mientras aterrizábamos, ¡tuve visiones donde me encarcelaban en una prisión venezolana o era capturado por insurgentes, debiendo pasar los próximos diez meses en posición fetal en un matorral en alguna parte y dentro de una caja de bambú!

Mientras aterrizábamos en Caracas miraba para todos lados esperando que apareciera alguien y me disparara. Allí vi a un hombre argentino de 1,65 metros de estatura, quien luego supe era el Apóstol Ávila. Él es bajo de estatura, pero un gran hombre en el país y eso se puede ver a simple vista. Desde el momento que lo vi a él y a su equipo, fui rodeado por un océano de amor y un mar de lágrimas. Me quedé asombrado con la boca abierta mientras me explicaba que soñó conocerme por más de veinte años y muchas de las cosas que prediqué cambiaron su vida. ¡Parecía muy sincero y su amor tocó profundamente mi corazón!

Junto a él estaba un caballero que era el Tesorero de la Nación de Venezuela. Luego me explicaron que ocupa un cargo jerárquico junto al Presidente y además es cristiano, su nombre es Alejandro Andrade. Nunca antes había sentido tanto amor proveniente de alguien. Él también me arropó con regalos y todos juntos comenzamos a llorar en el aeropuerto. ¡Podía sentir al Espíritu Santo entre nosotros! No sabía por qué estaba llorando, ¡quizá fue el alivio al darme cuenta que no íbamos a terminar con mi equipo comiendo bananas verdes en esa celda imaginaria! ¡Pero creo que llorábamos por ver lo que el amor de Dios puede hacer por las personas y por qué debemos obedecerlo en vez de aceptar aún la información más confiable que hace afirmaciones acerca de las personas y divulga la idea que toda la gente es monolítica! La gente no es su país y las ideas estereotipadas acerca de cualquier pueblo pueden ser peligrosas. Con toda franqueza, no puedo decirle cuál sería su experiencia si escoge visitar Caracas sin la cobertura y el apoyo de un anfitrión confiable.

Esa noche comenzó en un restaurant asombroso. Nos recogieron del hotel, el más opulento que vi en mi vida, y nos llevaron a un sitio elegante donde cantaban música latina y comimos cocina sudamericana. ¡Por un momento pensé que era un integrante de la familia perdido hace tiempo y estaban celebrando mi retorno! Bien, sé que este no es un libro. Pero necesito decirle que el servicio que recibí en esta reunión fue tanto poderoso como transformador para mi vida. El intercambio cultural fue intenso y hubo una fascinante revelación entre nosotros. Nunca antes había sentido tanto amor, ni había comido tanta carne (la carne venezolana viene caliente y abundante) y nunca antes vi gente tan hambrienta que ame la Palabra como esta. ¡Estoy absolutamente seguro de esto!

El Apostol Ávila dejó un sabor dulce en mi boca con esta gran comida y una huella en mi corazón con su hospitalidad. Desde la cena hasta los tres servicios donde prediqué ante su congregación, ¡todo fue caliente, caliente, caliente! Luego del servicio del viernes, el Apóstol Ávila me invitó a su casa y me trató con todo respeto y gracia. Percibí el mayor sentimiento de amor y aceptación de alguien a quien nunca antes había conocido.

Me acompañaba mi Pastor hispano, Robert Rocha, y estaba tan abrumado como yo. Cuando llegó el momento de partir, todos nos prometimos volver a encontrarnos y continuar edificando esta unión entre hermanos de diferente color de piel y trasfondos que fueron conectados por el poder de la cruz y por creer que la iglesia debe cambiar al mundo, pero amando a los habitantes de ese mundo que esperamos cambiar.

Aquí va el tiro final: mientras la noche iba llegando a su fin, les dije cuánto anhelaba que participaran de nuestra Megafest y lo que significaba para mí, para mis demás hermanos y hermanas y para mis amigos de todo el mundo, poder conocerlos. Se emocionaron y nos pidieron que les enviáramos la información para poder asistir. Esa noche aprendí que algunos éramos de Chile y otros de Argentina. Algunos viajamos desde USA, ¡pero todos planeamos hacer nuestra próxima fiesta de amor en la Megafest de Sudáfrica!
No pude traerle la carne desde Venezuela y tampoco puedo hacerle oír las canciones, pero quiero que vea algunas de las imágenes. Si observa detenidamente, quizá pueda sentir el amor que me envolvió de una manera tan excitante con mis hermanos recién conocidos de Venezuela. ¡Escribo esto mientras estoy ingresando en el espacio aéreo Americano para decirle que Venezuela es asombrosa! Planeo regresar pronto y si no puede venir conmigo, puede encontrarme en Sudáfrica en el Megafest. Por favor préstenle atención, será la gente hermosa de Venezuela de la Conferencia Posesión 2008, ¡quienes se llevaron el premio como anfitriones al mostrarle a sus huéspedes tanto amor!

Hasta la próxima,
Obispo Jakes

Fuente: www.TDJakes.com